 |
|
 |
 |
Conducir el Córdoba es experimentar una rotunda sensación de potencia y de dominio. Ver cómo se mueve con agilidad y se agarra a la carretera mientras sus motores ofrecen una respuesta contundente ante cualquier situación. Ésta es la personalidad deportiva del Córdoba.
|
 |
|
|
|
|
|
|